“No soy cristiano, ni judío, ni zoroástrico, ni musulmán; No soy de Oriente ni de Occidente, ni de la tierra ni del mar. No pertenezco a ningún lugar, ni a ninguna persona, ni a nada. Soy el alma de lo divino, el espíritu infinito...” Rumi
"Quod natura non dat,
Salmantica non praestat."
🎂¡Qué astutos somos los humanos para engañarnos a nosotros mismos! Cada cumpleaños que celebro es un intento de olvidar que no es solo mi cumpleaños, sino también un recordatorio de que he vivido un año más y, por ende, estoy un año más cerca de la muerte. Pero, con flores, velas y pasteles, logro olvidar la inmediatez de la muerte, que siempre está presente. Desde el momento en que nacemos, comenzamos a morir. En la India, durante siglos, solo han celebrado los cumpleaños de los Budas, de los Krsna, y por razones muy especiales: estas personas comprendieron que no hay verdadero nacimiento ni muerte. Celebramos su nacimiento y su muerte porque ellos trascendieron estas nociones. En cambio, para los seres humanos comunes, nadie en la India solía recordar sus cumpleaños. La idea de que todos celebremos nuestros cumpleaños proviene de Occidente. ¡Pero no hay nada realmente digno de celebrar porque aún no hemos logrado nada trascendental! A menos que sepas que existías antes de nacer, tu cumpleaños no tiene verdadero valor. Y a menos que sepas que continuarás existiendo después de tu muerte, tu muerte tampoco tiene valor.
Las Cuatro Nobles Verdades
Estos son principios
fundamentales del budismo que siguen siendo relevantes hoy en día. Aquí te dejo
una interpretación moderna de estas verdades:
La verdad del sufrimiento
(Dukkha): En el mundo actual, el sufrimiento puede manifestarse de muchas
formas, como el estrés, la ansiedad, la depresión y la insatisfacción general
con la vida. Reconocer que el sufrimiento es una parte inevitable de la existencia
es el primer paso hacia la comprensión y la superación.
La verdad del origen del
sufrimiento (Samudaya): El sufrimiento surge del deseo y el apego. En la
sociedad moderna, esto puede incluir el deseo de éxito material, la búsqueda
constante de aprobación y la dependencia de la tecnología y las redes sociales.
Identificar y comprender estas fuentes de sufrimiento es crucial para liberarse
de ellas.
La verdad de la cesación del
sufrimiento (Nirodha): Es posible superar el sufrimiento al dejar de lado el
deseo y el apego. En el contexto actual, esto podría implicar practicar la
gratitud, el desapego y la aceptación de uno mismo y de los demás. La meditación
y la atención plena (mindfulness) son herramientas útiles para alcanzar este
estado.
La verdad del camino que conduce
a la cesación del sufrimiento (Magga): El Noble Óctuple Sendero es la guía para
superar el sufrimiento. En la vida moderna, esto puede traducirse en vivir de
manera ética, desarrollar la sabiduría y practicar la meditación. Algunos
aspectos del Noble Óctuple Sendero incluyen la comprensión correcta, la
intención correcta, el habla correcta, la acción correcta, el sustento
correcto, el esfuerzo correcto, la atención correcta y la concentración
correcta.
"In the search for truth, The soul is purified, The heart is freed, And the mind is illuminated."
Ubaldo Pino
He escuchado...Había dos hombres
de gran renombre como maestros del Sendero Recto. Ibn Halim relata que cuando
fue por primera vez a ver a uno de ellos, cuyo nombre era Pir Ardeshir de
Gazwin, le dijo a Pir Ardeshir: "¿Me aconsejarás qué hacer y qué no
hacer?"
El Pir dijo: "Sí, pero te
daré las instrucciones que te resulte muy difícil llevar a cabo, ya que irán en
contra de tus preferencias, incluso si estas preferencias son a veces para la
dificultad".
Ibn Halim pasó algunos meses con
Pir Ardeshir, y descubrió que la enseñanza era realmente difícil para él. A
pesar de que los antiguos discípulos de Pir Ardeshir eran ahora famosos en todo
el mundo como maestros iluminados, él no podía soportar los cambios, las
incertidumbres y las disciplinas que se le imponían.
Al final solicitó al Pir permiso
para salir, y viajó a la tekkia del segundo maestro, Murshid Amali.
Le preguntó al Murshid:
"¿Querrías poner sobre mí cargas que podría encontrarme casi
intolerables?"
Amali respondió: "Yo no te
impondría tales cargas".
Ibn Halim preguntó: "¿Me
aceptarás, pues, como discípulo?"
El Murshid respondió: "No
hasta que me hayas preguntado por qué mi entrenamiento no sería tan oneroso
como el de Pir Ardeshir".
Ibn Halim preguntó: "¿Por
qué no iba a ser tan oneroso?"
El Murshid le dijo: "Porque
no me preocuparía por ti y por tu verdadero bienestar como Ardeshir se
preocupaba por ti. Por lo tanto, no debes pedirme ahora que te acepte como
discípulo".
La religión es tan simple como
los peces nadando en el océano, pero el hombre se ha vuelto muy complicado. Es
debido a la complejidad del hombre que la religión parece ardua. La religión no
puede ser ardua porque es nuestra propia naturaleza. Está en nuestra
respiración, está en los latidos de nuestro corazón, circula en nuestra sangre,
es nuestra médula, nuestra alma misma. ¿Cómo puede ser difícil? La idea misma
de dificultad surge debido a una noción equivocada.
Y los que van en busca se alejan
cada vez más de la religión. Buscar es perder, buscar no es encontrar.
Buscar se vuelve cada vez más
difícil; cuanto más lejos llegas, más difícil se vuelve, más frustrante, porque
cuanto más esfuerzos haces para alcanzar a Dios, menor es la posibilidad de
alcanzarlo.
TE INVITO A MEDITAR:
Por Ubaldo Pino
“Cierra los ojos, enamórate, quédate ahí.” Rumi
El Dhikr (Recuerdo de lo Divino) nos guiará al centro de
nuestro corazón, en esta práctica cantamos, respiramos, nos movemos, lo que
ayuda a la mente a relajarse y dejar que la energía se mueva al corazón.
Experimentamos la apertura del corazón. Y dhikr significa recuerdo. Desaparece
como persona, luego queda la presencia; en esa presencia, acuérdate de Dios,
deja que Dios resuene en ti - La illaha ill Allah. لَا إِلٰهَ
إِلَّا اللّٰهُ
Deja que este recuerdo surja en tu nada. En esa pureza del
no-ser, que se escuche una sola música: La illaha ill Allah. Repítelo, muévete
con él, baila con él, gira, gira, gira y deja que esta música te llene.Cada
célula de tu cuerpo debería empezar a repetir La illaha ill Allah, La illaha
ill Allah, La illaha ill Allah....Y te sorprenderás, crea una especie de
embriaguez. El sonido mismo de este mantra es tal, es uno de los mantras más
potenciales jamás inventados por el hombre, descubiertos por el hombre. Con
solo repetirlo, descubrirás que algo dentro de ti se está volviendo
psicodélico, algo en ti está cambiando. Te estás volviendo luz, te estás
convirtiendo en amor, te estás volviendo divino. Y no solo eso lo sentirás tú,
incluso otros lo sentirán…
👉Una colección que
desvelará los Grandes Misterios de la Humanidad...⭐️
Las leyendas, esas narrativas que
se entretejen en el tapiz de la cultura humana, son más que meras historias;
son la amalgama de la realidad y la fantasía, un punto de encuentro entre lo
que fue y lo que podría haber sido. La leyenda Ahmadiyya de Jesucristo viajando
a Cachemira durante su juventud es un ejemplo fascinante de cómo las leyendas
pueden incorporar elementos de verdades históricas, mitos y simbolismos
profundos para crear una narrativa que resuena a través del tiempo. Esta
leyenda en particular, que sugiere una conexión entre las enseñanzas de Jesús y
las prácticas budistas, no solo desafía nuestras percepciones de la historia
conocida sino que también invita a una reflexión más profunda sobre la
naturaleza de la sabiduría y la espiritualidad. La idea de que Jesús pudo haber
buscado las tribus perdidas de Israel y, en el proceso, encontrarse con sabios
budistas, plantea preguntas intrigantes sobre la interconexión de las
tradiciones espirituales. Si bien la historia académica no puede confirmar tales
viajes, la posibilidad de tales encuentros culturales y espirituales ofrece una
rica veta de especulación y diálogo interreligioso. La leyenda se convierte así
en un vehículo para explorar las dimensiones ocultas de las figuras históricas
y los posibles puentes entre diferentes creencias y prácticas. Además, la
leyenda de la tumba de Jesús en Cachemira, adornada con detalles que mezclan la
realidad con la fantasía, como los pies esculpidos en el sepulcro, sirve para
recordarnos que las leyendas a menudo contienen elementos diseñados para
provocar asombro y reflexión. Estos detalles no están destinados a ser
desmentidos o confirmados, sino a inspirar una sensación de maravilla y a
fomentar la contemplación de lo divino y lo misterioso. En última instancia,
las leyendas como estas nos invitan a considerar la posibilidad de verdades más
profundas que yacen más allá de la superficie de los relatos históricos. Nos
animan a mirar más allá de lo que se da por sentado y a considerar la historia
no solo como un registro de hechos, sino como un lienzo para la imaginación
humana, donde la realidad y la fantasía se entrelazan para formar el tejido de
nuestra comprensión colectiva. Por Ubaldo Pino