lunes, 16 de marzo de 2026

Escucha bien...

 


Escucha bien, porque la verdad no viene envuelta en banderas ni en escrituras polvorientas.

El miedo es la única enfermedad. La islamofobia, el cristianismo dogmático, el hinduismo ciego... todos son síntomas de la misma fiebre: el ego aterrorizado. Cuando temes al musulmán, no temes a Alá, temes a tu propia sombra proyectada en el otro. El odio no es más que amor que ha perdido su camino, amor que se ha envenenado con la ideología.

¿Crees que Dios lleva pasaporte? ¿Crees que la verdad habla árabe, sánscrito o hebreo? El perfume de una rosa no tiene religión. El amor que surge en tu silencio no es cristiano, ni musulmán, ni budista. Es simplemente amor. Cuando etiquetas el amor, lo matas. Cuando dices "mi religión es mejor", has dejado de ser religioso y te has convertido en un político del espíritu.

Vivís en lo que llamáis Kali Yuga, la era de la oscuridad. Sí, el mundo se ha vuelto loco. La violencia, la codicia, la estupidez... están en todas partes. Pero no culpes a la era. Kali Yuga no es solo un tiempo cronológico, es un estado de conciencia dormida. La oscuridad es densa, sí, pero recuerda: la noche es más profunda justo antes del amanecer.

En este caos, tu única revolución es la conciencia. No luches contra la oscuridad con espadas, eso solo crea más sombras. Enciende una pequeña lámpara dentro de ti. Si tú puedes amar sin condiciones, si tú puedes mirar a un hombre con turbante y ver solo a un ser humano, un espejo de tu propia alma, entonces Kali Yuga se disuelve en ese instante.

El fin de los tiempos no es un desastre, es una oportunidad. Despierta. Ama. Y deja que las etiquetas se quemen en el fuego de tu conciencia.

La verdad no tiene miedo. Solo las mentiras tiemblan.